sábado, 10 de enero de 2009


Reflexión: Dejar ir para comenzar a sentir la ascensión…

EL proceso de ascensión, no puede completarse hasta que hayamos comenzado a soltar, a dejar ir lo viejo y lo que nos mantiene atados a la tercera dimensión. Pero cuidado, si nos limitamos a tener esta aseveración solo como un dato, como información, sin procesarla, sin experimentarlo, estaremos todavía moviéndonos en círculos. Si nos proponemos trabajarlo de corazón, entonces comenzaremos a cerrar círculos y movernos hacia donde nos corresponde. Cada experiencia va a aportar su parte en el proceso. Es de la única forma que nos vamos a mantener en la dirección correcta y recibir la guía que necesitamos. Por eso es muy importante aquietarnos un tiempo y reflexionar, ir hacia adentro y conectarnos con nuestro Ser. Él sabe lo que necesitamos, lo que debemos hacer y hacia dónde ir. Solo debemos tomar la determinación conciente de abrirnos a lo desconocido, a lo nuevo, al propósito de nuestra alma. Es necesario pedir esa conexión todos los días, pedirle a tu alma que te escuche para que abra los canales de comunicación y comiences a dejarte guiar, pues ella sabe lo que necesitas, ella te protege y te lleva por el camino correcto en tu proceso de ascensión.

Cuando te propones vivir día a día con esa conciencia, manteniéndote en el aquí y ahora, se van abriendo brechas y recibes pequeños rayos de luz que te van iluminando el camino. Es preciso estar atentos, abiertos, disponibles… entonces comienzan a manifestarse las señales. Estas pueden llegar de diversas formas, pero si estás atento te vas dando cuenta que todas te están indicando el camino.

A través de la vida ocurren situaciones que, si estamos atentos, nos mueven hacia nuevos rumbos. Eso es algo que le ocurre a casi todo el mundo, pero en ocasiones no nos damos cuenta. Desde hace un tiempo he estado pasando por un proceso que me ha llevado a reflexionar, a aceptar que es hora de comenzar a soltar, a moverme en otra dirección, que debo simplificar mi vida y estar bien atenta a todas las sincronías que se están manifestando en mi entorno. La vida misma te va guiando, y si no respondes al propósito de tu alma, ésta va tomando el mando y ocurren eventos que te obligan a tomar decisiones trascendentales en tu vida. Comienza el proceso de desapego y descubres que es parte del camino hacia dimensiones superiores. Es un proceso de nacimiento a lo nuevo, dejando atrás todo lo viejo, lo que ya no sirve a tu evolución ni al Propósito Divino.

En mi caso, todo comenzó con eventos significativos en los últimos 23 años. Quiero compartir con ustedes algunas de estas experiencias y lo que aportaron a mi vida:

Hubo situaciones que ocurrieron en los grupos a los que pertenecía que me sacudieron y me obligaron a preguntarme qué hacía allí. La misma vida me llevó a cerrar un capítulo de mi vida que ya no cumplía una función. Terminé alejándome por completo del grupo y de organizaciones a las que pertenecía, sin ningún pesar. Son situaciones que me ayudaron a darme cuenta de que ese no era el camino o la forma de lograr un mundo mejor, más justo, con igualdad, en el que el respeto a la dignidad humana sea la consigna. Entonces comienzan a abrirse otras puertas que me llevan a tener otro tipo de experiencias. Hacía varios años que había comenzado a estudiar por mi cuenta metafísica, lo que ya estaba teniendo un efecto en mi. Pero en ese momento es cuando comencé a estudiar formalmente con mi maestra Margarita Fabián. Eso cambió significativamente mi vida y el rumbo que llevaba.

Al cabo del tiempo, cuando haces el inventario para hacer acopio del aprendizaje y soltar lo que ya no sirve a tu vida o a tu evolución, te das cuenta de muchas cosas, de las coincidencias y sincronías, de las señales que recibiste (de las que notaste y de las que no notaste en aquel momento). Una de las cosas que más agradezco es el sentido de compromiso y disciplina que desarrollé en los grupos a los que pertenecía. Se que sin compromiso no se llega a ninguna parte. Creo que nadie está obligado a nada, pero una vez eres parte de algo, debes asumir la responsabilidad total, sin que ello constituya una carga, eso es compromiso. No te sientes obligada a nada porque haces todo con amor, porque crees en ello. Por eso cuando debes alejarte por una u otra causa, no te pesa, no hay arrepentimiento. Cuando te entregas a un proceso, por más difícil que haya sido no sientes arrepentimiento, pues no ha sido tiempo perdido, ha sido tiempo vivido.

Pero una de las experiencias más significativas y recientes ha sido la pérdida del empleo y, sobre todo, la forma en que ocurrió. Te fijas en tus aciertos y errores, en cómo te equivocaste con ciertas personas (pero a la vez, reconoces y agradeces que cumplieron una función muy importante en tu vida, aunque ellos tal vez ni se dieron cuenta). En situaciones como esas, sabes quienes son tus verdaderos amigos. Pero también aprendes a ser menos arrogante, a ser más humilde. Fue una sacudida cuando tuve que ir a las oficinas del desempleo, luego de haber trabajado por 36 años, cuando yo quería seguir trabajando. Pero la peor sacudida fue tener que solicitar asistencia para alimentos (cupones de alimento). Es una experiencia, que para mi, el primer día que visité las oficinas, parecía algo surrealista. Es un mundo que aunque sabía que existe, no es lo mismo formar parte de él. Me sentí miserable, abrumada, avergonzada… Cuando iba al supermercado y tenía que presentar la tarjeta de la familia me avergonzaba. Tuve que hacer un ejercicio de reflexión y descubrir las razones por las cuales tenía esa sensación. Cuando la sociedad crea estigmas sobre determinadas situaciones (como es el caso de los que cogen cupones de alimentos a quienes se les ve como unos vagos, lo cual es una idea equivocada, con pocas excepciones), si no sabes bien quien realmente eres, te dejas afectar. Aún lo estoy trabajando. Ciertamente ha sido un gran ejercicio de humildad.

Por otro lado, es alentador saber que no te arrepientes de todo lo que has hecho y vivido, porque lo que hiciste lo hiciste de corazón o por vocación, y que ayudaste a muchas personas. Pero reconoces que era el tiempo de moverte a otra cosa, que ya habías cumplido tu parte en ese lugar. Ciertamente la experiencia ha sido alentadora y de un gran aprendizaje. A fin de cuentas vas templando el espíritu.

Por otro lado, la pérdida del empleo ha sido un gran aprendizaje desde el punto de vista de definir lo que son ‘necesidades’. Es increíble la cantidad de cosas materiales que acumulamos y no necesitamos. Cuando ya no las puedes comprar realizas que nunca las necesitaste. Recordé las enseñanzas de Trigueirinho quien dice que nosotros somos los que creamos las ‘necesidades’, y que las verdaderas necesidades te serán suplidas cuando te entregas al Propósito Divino. Lo que no existe nos lo inventamos y así nos pasamos atrapados en el materialismo. Realmente justificamos el materialismo porque tenemos necesidad de aferrarnos a algo cuando no sabemos quienes somos ni para qué y por qué estamos aquí. Me di cuenta de que no necesitaba tanto dinero para vivir. Que se pueden hacer ajustes, yo los tuve que hacer obligada!!! Y eso, que en mi caso yo nunca he sido consumista.

Comienzas a soltar, a desapegarte de bienes materiales, de personas que ya no están en tu vida, de grupos, de ideas, de dogmas. Aprendes a apreciar más a los que aún están a tu lado y comienzas a experimentar el verdadero sentido de gratitud.

Comienzas a tener un encuentro contigo misma. Te ves tal cual eres, comienzas a amarte y sabes que hay mucho más allá de esa rutina, de esos proyectos materiales -que siempre aportan experiencias valiosas- pero que ya no es lo que te toca trabajar. Sabes que debes trascender esa etapa en tu vida. Sabes que ahora te toca hacer otra cosa. Pero te preguntas: ¿Qué? ¿Hacia dónde me dirijo?

Cuando te decides a entregarte a lo que sea que tu Alma te indique, comienzan a manifestarse otro tipo de señales. Puede venir a través de personas, de un libro que cayó inexplicablemente en tus manos, de una experiencia, en una meditación o en un sueño… Algunas personas cercanas, tal vez sin darse cuenta, han hecho comentarios que me han tocado en lo profundo de mi ser. Eso se va quedando ahí pendiente hasta que decides entrar y verlo de frente, lo unes a otros eventos y te das cuenta que son señales para que tomes decisiones importantes.

Es entonces cuando sabes que de lo que se trata es de entregarse a la Voluntad Divina, donarse para que se te utilice en lo que se te necesite, en un estado de apertura total. Puede ser una experiencia semejante a la muerte, mueres a una circunstancia de vida, a lo viejo, para nacer a una nueva vida. Es un proceso de liberación. Presientes que algo se acerca, estás en serena expectación… algo que necesitas aprender, algo que necesitas para ascender… Siento que en algún nivel, voy a alguna parte donde nunca antes he estado... algún lugar desconocido.

En todo este proceso he tenido que soltar muchas cosas y a algunas personas, lo que ha cambiado mucho mi vida. Puedo afirmar que estoy en un estado total de apertura a toda experiencia que aporte a mi evolución, a dejarme guiar, porque ahora soy más fuerte y puedo vencer los miedos, los obstáculos, y estoy dispuesta a soltar todo aquello y aquellos que no componen nada en mi proceso de ascensión. Sé que de esa manera podré servir mejor donde se me necesite.

Agradezco a todas aquellas personas que han aportado a mi evolución, desde mi familia, amigos, compañeros de trabajo, estudiantes, etc. Aunque haya soltado a algunos, créanme que les agradezco todo lo que me enseñaron aún sin darse cuenta. Espero que en el camino pueda continuar compartiendo con mis compañeros de viaje, aquellos que también están en estado de apertura hacia lo nuevo, sé que la vida nos va llevando a donde nos corresponde.

Feliz viaje…

NRV

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