Los Kaminantes
Boletín Informativo del Centro de Estudios Kaminantes del Sol
Agosto 2010
Madurez Espiritual y Discernimiento
A través de las experiencias de la vida, aprendemos muchas cosas que nos ayudan a desarrollar el discernimiento. El discernir es un atributo espiritual usado y expresado a través del aspecto "divino" del Ser-humano. El Discernir no supone - en ningún caso - que se deba huir de las oportunidades de expresar, opinar o dar puntos de vista sobre algo o alguien - o sobre algún suceso, hecho, escrito o mensaje.
Nosotros, como seres en evolución, tenemos la necesidad de discernir para poder entender lo que estamos viviendo o lo que estamos estudiando, o a otras personas con las que nos relacionamos, y sobre todo, para no caer de incautos. El buen uso de la energía y del ‘tiempo’ está relacionado con el discernimiento. Es necesario discernir para saber si estamos en el lugar y con las personas que nos corresponde, en el momento correcto. Por que si no lo estamos, entonces debemos movernos, continuar hacia otros rumbos… De eso se trata la evolución…
La falta de madurez espiritual nos impide muchas veces discernir, pues los temores, miedos e inseguridades nos crean dudas de si estamos juzgando, lo que no nos permite ser objetivos.
Por otro lado, esa misma falta de madurez espiritual nos lleva erróneamente a idealizar a personas, enseñanzas, doctrinas, etc. Cuando idealizamos perdemos toda objetividad, pues ya nos hemos creado expectativas sobre determinada persona o enseñanza. Eso es un riesgo, pues podemos no ser justos.
Por tal motivo, debemos buscar la manera de entender la diferencia entre juzgar y discernir. La mayoría de nosotros tenemos suficiente información para conocer la diferencia y más aún si hemos logrado procesar las enseñanzas que hemos recibido desde el corazón, no desde la mente (intelecto).
A continuación incluyo un artículo que me parece de gran ayuda en este asunto.
¿Juicio u Observación?
por Neale Donald Walsch17 de Julio de 2010
Mis queridos amigos... He decidido que tengo que dejar de confundir el simple acto de hacer una observación, con negatividad.
Algunas personas, en un esfuerzo por “no poner ninguna energía negativa en el espacio”, se niegan a decir nada sobre nadie ni nada que pudiera interpretarse como negativo de ninguna manera. Y si alguien más dice algo acerca de alguna persona, lugar o cosa que no es del todo positivo, mucha gente va a criticar al que habla por “propagar energía negativa”.
Pronto, un cierto dogmatismo surge en torno a todo esto, y de repente se vuelve inaceptable en algunos círculos “nueva era” hacer otra cosa más que sonreír 16 horas al día y no decir nada más que cosas positivas acerca de todo. En estos círculos, cuando alguien ofrece el más mínimo comentario, predicción, o descripción que sea poco menos que totalmente positiva, alguien más sin duda va a decir: “¿Estás queriendo crear eso?”, o “¿Por qué estás creando eso?”
(Ejemplo: “Ay Dios, sí que me duele la cabeza esta mañana.” “Bueno, ¿por qué estás creando eso?”)
Después de un tiempo, la gente se siente tan amarrada, como en una camisa de fuerza, que tienen miedo de decir nada acerca de “cualquier cosa”, a menos que puedan resplandecer con positividad de la cabeza a los pies.
Yo llamo a esto un Bypass de la Nueva Era. Es cirugía psíquica, en la psique misma. También puede convertirse en un juego de “hacerte-loco”, donde la gente ni siquiera puede describir objetivamente algo que está viendo justo delante de su cara, sin correr el riesgo de ser etiquetado como alguien “deprimente” o que “piensa negativamente”.
(Ejemplo: “El mercado bursátil tuvo sin duda un mal día.” “Bueno, tú sí que eres deprimente...”)
Sin embargo, una Observación no es un Juicio, y una Descripción no es una Condena. Nos beneficiaría mucho notar la diferencia.
Es perfectamente correcto decir “Va a llover”, cuando de hecho, lo puedes oler en el aire. Recuerdo un día hace unos años cuando yo estaba en un enorme picnic, al que habían asistido cerca de 40 ó 50 personas, cuando uno de los invitados dijo casualmente, “Parece que va a llover”. A su mujer casi le da un ataque de histeria. “¡No DIGAS eso!” dijo bruscamente. “¿Estás tratando de HACER llover?”
Ahora, yo comprendo perfectamente bien que nosotros creamos nuestra propia realidad, y he leído todos los mensajes de “Conversaciones con Dios” y prácticamente todos los otros textos de Nueva Espiritualidad que hay por ahí que dicen que nosotros hacemos eso con las herramientas triples de pensamiento, palabra y obra. Yo sé todo acerca de la escuela de pensamiento Como-Lo-Dices, Así-Será, sobre este tema. Yo “pertenezco” a esa escuela.
Pero ¿significa eso que no podemos ni siquiera ofrecer una simple observación, carente de cualquier juicio o anuncio de preferencia, acerca de lo que estamos experimentando en nuestras vidas?
Por supuesto que no. Decir “oh-oh, parece que va a llover” no significa que tú seas la causa -y por lo tanto, tengas la culpa- cuando lleguen las lluvias. Simplemente significa que estás observando lo que sucede a tu alrededor. Significa que eres consciente. Y la conciencia es uno de los mayores atributos que cualquier persona podría desarrollar.
El mensaje aquí es: no sustituyas pasividad por discernimiento; no insertes-en nombre de la “positividad”- la ceguera total, donde antes había observación aguda. Taparte los oídos no hace que disminuya el aullido del viento, y meter la cabeza en la arena no hace que desaparezca el peligro.
La capacidad de observar el entorno que nos rodea, la capacidad de discernir una cosa de otra, es lo que resulta de evolucionar a un nivel superior de conciencia. La observación es el acto de ver algo; es el simple acto de presenciar sin evaluar. El discernimiento es el acto de diferenciación; es el simple hecho de diferenciar una cosa de otra.
La observación es una declaración que dice “es así”. El juicio es una declaración que dice “¿y qué?”. Como seres sensoriales, los humanos tienen el deseo de notar lo que está pasando a su alrededor. De hecho, tienen la “responsabilidad” de hacerlo.
Cuando consciente y deliberadamente dejas de notar algo porque “no quieres poner energía negativa en el espacio”, renuncias a tu don más preciado como ser creativo: el don de “decidir”. No puedes decidir lo que quieres, no puedes elegir conscientemente tu propio futuro, si te niegas a ver lo que hasta ahora es verdad.
Yo voy a seguir trabajando para eliminar el juicio y la condena de mi experiencia, pero nunca voy a eliminar la observación y el discernimiento. La enseñanza es: “No juzgues, ni tampoco condenes”, no es, “No observes, ni tampoco disciernas”.
Cariños y abrazos, Neale
_________________________________________________
El andar puede ser oración
por Willigis Jäger - Maestro Zen
En el monte Hiei, en Kyoto, hay un monasterio budista en el que se realizan largos cursos de meditación con el ejercicio de andar. Se camina unos treinta kilómetros diarios y, hacia el final de las prácticas, el número de kilómetros se aumenta considerablemente. El agotamiento se considera una buena ayuda porque la mente está demasiado agotada para divagar. El ejercicio ayuda sobre todo a los que tienen miedo a las sentadas en quietud o a la soledad. A quién practica este ejercicio, puede utilizarlo después en la vida cotidiana, cuando va de la parada del autobús al trabajo o a la compra. Entonces veremos cómo se aumenta nuestro tiempo contemplativo. El peregrinaje es también una ocasión maravillosa de practicarlo. Después de un tiempo notaremos que nos va centrando, sosegando, relajando, armonizando e interiorizando, nos trae la paz, nos lleva a nosotros mismos y a Dios.
¿Cómo debemos andar?
TENEMOS que aprender a andar como Beppo, el barrendero del libro Momo de Michael Ende: un escobazo tras otro, sin premura, sin mirar constantemente hacia el final de la calle, esperando alcanzarlo pronto. Solo un paso cada vez. No hay ni un paso antes ni otro después; hay solamente el “ahora” de este paso, que se va convirtiendo en el ahora mismo. Es el primero y el último a la vez.
EL modo de andar contemplativo supone relegar la percepción exterior en favor de la interior. Estoy en total intimidad conmigo. Experimento cada paso desde el interior. Unicamente este paso. Y una y otra vez: “éste es el único paso”. Naturalmente nuestra razón quiere evadirse. Se aburre. Lo mismo que en las sentadas contemplativas se observa la respiración, aquí se observa solamente el paso. El andar se convierte en ejercicio contemplativo.
ESA forma de andar no se puede “hacer”. Solamente puede ser practicada con la esperanza de alcanzar la experiencia profunda. Requiere tiempo y el peregrinaje proporciona el tiempo y la oportunidad. En el andar contemplativo su sentido profundo se cumple. El peregrinaje, o es contemplación o se convierte en turismo.
Andar es oración
NO tenemos que añadir nada al andar. Quien quiera hacerse uno con su paso, puede hacerse uno con Dios. De la misma forma que aquél que logre unificarse con la palabra “Jesús” puede llegar a experimentar una apertura de su consciencia, igual el que logre hacerse uno con su caminar.
DIOS pasa como persona en mi condición de ser humano por esta tierra a través de este tiempo. En el andar practicamos a Dios, manifestamos a Dios, vivimos a Dios. Dios se consuma en nuestro andar. Ya no será nuestro andar, sino el andar de Dios. Dios aparece en esta tierra en nuestro andar. De esta forma el andar alberga su sentido más profundo en sí mismo. Y nuestra vida se convertirá en peregrinaje santo.
SE convierte en “mi andar” si está sujeto a motivos: querer llegar, querer recorrer el camino; entonces manipulamos el andar. Ya no buscamos a Dios allí sino que le convertimos en algo. Si queremos experimentar a Dios, nos “dejaremos andar”. Dios no está en el llegar, está en el caminar. Dios nos da la vida eterna mañana o pasado, cuando estamos “allí”, pero Dios vive esta vida en cada paso que damos. Vive también en nuestro sufrimiento, en nuestra condición de apátridas, en nuestros miedos y en nuestras horas angustiosas. Esto nos lleva a un entendimiento completamente nuevo de Dios; ya no ser nada que alguien nos ha comunicado, sino algo que hayamos andado y experimentado nosotros mismos. Andar se convierte así en un ejercicio de auténtica espiritualidad existencial.
NO sólo debemos andar así, si no que también debemos tener estos mismos sentimientos cuando comemos, bebemos, nos alegramos, sufrimos… Angelus Silesius dice en un poema: “Dios mismo hace en el santo todo lo que hace el santo. Dios anda, está de pie, duerme, está despierto, come, bebe y está animado”. Así, y solamente así, nuestra vida se convertirá en oración continua. Ese es el secreto del camino que se les revelará a quienes anden por el andar mismo. Andar es el camino más fácil para poner atención a nuestra vida cotidiana.
PARA la mayoría de las personas, el cuerpo existe completamente separado de su ser más profundo. Hay quienes lo descuidan a propósito. Para otros es una materia exterior que hay que vencer, un obstáculo. En realidad, el cuerpo puede convertirse en camino hacia el interior. Es producto de nuestra mente y está íntimamente relacionado con ella. Nuestra mente se creó un cuerpo en el cual se puede manifestar. Nuestro cuerpo y nuestra mente forman una unidad. Es, por así decirlo, consciencia materializada. En cada momento, lo modificamos mediante nuestros actos, nuestros pensamientos e imaginaciones. El andar sosiega, lleva al interior, a nosotros mismos; por eso nos transforma.
ALGUNAS personas me han contado que han tenido experiencias profundas de Dios haciendo “footing”. “Una mañana temprano fui a correr y, en vez de rezar el rosario como solía, simplemente corrí. Llegué a la presencia de aquello que es y quedé sobrecogido por su presencia en todas las cosas. Cada sonido y cada instante, cada hoja y el pavimento bajo mis pies estaban llenos de vida divina. Cada cosa era El. Estaba unida a todas las cosas. La experiencia duró mientras corría y, durante días seguí sobrecogido, experimentando su presencia en todo”
Todos los sentidos se abrirán
MIENTRAS se anda también se puede mirar. Pero ese mirar tiene un carácter totalmente diferente. El mirar externo es como si fuera un ancla, donde el ojo está atado. Cuando se está abierto, se ve todo, también lo que no está directamente en el campo visual. La voluntad está totalmente relajada. La consciencia está dirigida a algo, pero ese algo no se fija. También se percibe lo que hay en un primer plano y lo que hay en el fondo.
CUANTO más suave sea la percepción, tanto más abarcará. Se convertirá en mirar, escuchar y percibir. Se producirá una relajación. El ejercicio del andar se parece al de la respiración. Para que nuestros pensamientos no salten de un tópico a otro, fijamos nuestra consciencia en la respiración. Para que nuestra vista no salte de un objeto a otro, la ponemos en una sola cosa visible, sin fijarla en ella. No la enfocamos con claridad. Cuando no miremos a ninguna parte en concreto, será cuando lo veremos todo. Lo que parece ser un ejercicio visual, en realidad es un ejercicio intensivo de recogimiento espiritual. Para quedar en nuestra propia intimidad, fijaremos nuestra conciencia en el andar. Unicamente este paso, nada más. Y cada vez de nuevo: este único paso. Esto nos ayudará a mantener la calma, incluso en medio de la mayor agitación, así el camino se hará corto.
__________________________________________
La Verdadera Misericordia
por la Maestra Kwan Yin
Es la comprensión más absolutamente clara y sabia que da la ayuda necesaria, en el momento necesario, y sin escatimar ni esperar nada más que la oportunidad de dar un servicio al necesitado.
El Amor Compasivo es entonces la verdadera Misericordia de Dios, que anhela expandir en un abrazo cósmico más y más amor de Él, consuelo, refugio, bienestar y unidad. ¡Oh! Las madres del mundo saben muy bien de lo que yo les hablo, aún en una familia de doce o más hijos, el amor de esa madre cubre y protege a cada uno de ellos. Así mis hijos amados, ustedes tienen la capacidad de amar inconmensurablemente.
Es porque enfocan su atención en otros asuntos, que no piensan y creen que está en ustedes la virtud del amor compasivo, de la comprensión, de la paciencia y del entendimiento, mas en lo real todas estas cualidades inmortales y eternas las encarnan todos y cada uno de ustedes ¡Porque vuestro Real ser es Dios mismo en vosotros!
Ustedes pueden dar aceptación a estas mis palabras y también pueden aceptar cosas contrarias. Teniendo el poder de elección o libre arbitrio. No es por obligación ni por temor a Dios, que se le llama a Él en la forma, sino por un profundo convencimiento de que la luz de Dios es perfecta, y al decir la luz me refiero aquí a la energía-vida de la Presencia Yo Soy.
Si ustedes apartan sus caminos de Ella, la insatisfacción y el dolor aguijonearán sus conciencias y tarde o temprano la ley de correspondencia irá haciendo que pongan de nuevo su atención y dedicación en la vibración de la Luz. Yo les hablo de Misericordia, como les puedo decir también perdonen y amen siempre a todo y a todos, serán libres, serán felices, serán la gloria de los cielos encarnando a Dios en lo humano.
Ustedes mismos tomen en cuenta aquello que les engrandezca, como el amor que ahora arroba mi corazón, al poder dirigirme a vosotros y decirles: ¡Les amo, les he amado incondicionalmente, les amaré mis hijos, mis hijas, y desde mi templo del Lago Violeta proyecto hacia todos vosotros mi radiación, que es Misericordia, Perdón y Amor! Yo les he hablado, vosotros vivid toda enseñanza y toda palabra vertida en el rayo de la luz de la conciencia humana. Reverentemente,
YO SOY Kuan Ying
_________________________________________________
La deuda ecológica ya asciende a la suma de… casi un planeta
Comencemos por tratar de comprender de qué se trata exactamente esto de la “deuda ecológica”. En esencia se trata de la cuantificación de la responsabilidad que tienen los países industrializados y sus grandes corporaciones por haber venido utilizando los recursos naturales de todo el planeta. Así como por la degradación ambiental causada por su modo de vida basado en el consumo excesivo de bienes y servicios.
Los altos estándares de vida del 20% mas rico de la población mundial, han sido sostenidos por una utilización desmedida e insustentable de los recursos naturales que no les pertenecen a ellos, sino que es toda la humanidad la que debía beneficiarse de su existencia, con una utilización responsable y sostenible en el tiempo.
Dentro del concepto de Deuda Ecológica, se esgrime habitualmente que los países del Sur somos los acreedores y los del Norte los deudores. Sin embargo, podemos considerar también entre los acreedores a muchos de los habitantes del Norte, ya que ellos también están padeciendo los problemas ambientales y, en el mismo sentido, existe una gran cantidad de empresas, muchas veces asociadas o apoyadas por su propios gobiernos en el Sur, que también portan una buena cuota de responsabilidad en este deterioro ambiental a escala planetaria.
Podemos inferir entonces que, los verdaderos deudores son en definitiva, y mas allá de su ubicación geográfica, por un lado las grandes compañías generadoras de hábitos de consumo innecesarios y excesivos y por otra, ese 20% de la población mundial que está consumiendo el 80% de los recursos producidos.
Asimismo, los acreedores serían ese otro 80% de la población que paga las consecuencias de la degradación ambiental, sin recibir a cambio mas que el constante deterioro de su calidad de vida.
La raíz de esta deuda es, sin duda el actual modelo de producción industrial, basado en el consumismo y la acumulación de riqueza, con su consiguiente generación descontrolada de residuos, emisión de gases de efecto invernadero, contaminación de agua y atmósfera, degradación de la tierra, deforestación de bosques, destrucción de ecosistemas, desigualdad social y demás calamidades.
La medición de los intereses de la deuda ecológica sería bastante compleja. Resulta mas simple definir la parte de capital. Y es simplemente volver a dejar la Tierra como estaba, ecológicamente hablando, antes del inicio de la industrialización.
¿Imposible? Probablemente tanto como que Europa devuelva a los países de Latinoamérica y Africa el oro, plata saqueados durante siglos. Y las vidas segadas.
Sin embargo, Europa no sería lo que es ahora sin los millones de toneladas de plata y oro de América ni sería la misma sin la esclavitud de los 70 millones de africanos que fueron arrancados de sus tierras. Y el sometimiento, despojo o aniquilación a que fueron sometidos los pueblos originarios de América. Hay una responsabilidad histórica y presente por esto.
El caso es que deberíamos encontrar la forma de cobrar esa deuda y, posiblemente un buen inicio sería con la deuda externa. Los cientos de miles de millones de dólares que el Sur le debe al Norte, podrían servirnos para restaurar nosotros mismos parte de las condiciones ambientales de nuestras regiones. Para recuperar la posibilidad de devolver el campo a los campesinos y sus territorios a los pueblos originarios. Para limpiar y detener la contaminación de nuestros cursos de agua sin confrontar con las necesidades económicas acuciantes que nos obligan a mercantilizar los recursos naturales.
La deuda externa serviría para pagar solo una mínima parte de la deuda ecológica, pero seria un buen comienzo para demostrar que están aprendiendo a respetar el planeta. A partir de ahí deberíamos acordar juntos cómo cambiar el sistema para hacerlo mas justo y ambientalmente sustentable. Por nosotros, por las generaciones futuras y por nuestra supervivencia como especie.
Ricardo Natalichio, Director de EcoPortal
______________________________________________
SOLO LA LUZ ES UN GUIA SEGURO
"Sólo la luz es un guía seguro. Por esto, antes de tomar una decisión importante, concentraos algunos minutos en el mundo de la luz, y preguntad cómo debéis actuar. La respuesta os llegará en forma de pensamientos, de sentimientos, de sensaciones o de símbolos. Si esta respuesta es clara, podéis actuar. Pero si sentís un sentimiento de aprensión, una confusión, si os sentís inseguros, eso significa que unos obstáculos, unas corrientes hostiles os cortan el paso. Entonces, aplazad vuestra decisión para más tarde, posponed el tema y no actuéis hasta que vuestro camino esté libre y despejado.
El corazón y el intelecto son como unas pantallas sobre las cuales los seres del mundo invisible, los espíritus de la sabiduría proyectan sus respuestas a las preguntas que les formuláis. Así pues, en vez de querer realizar vuestros proyectos propios a toda costa, preguntad al mundo divino si no hay otras intenciones o proyectos más convenientes para vosotros, y escuchad atentamente las respuestas que os dará."
Omraam Mikhaël Aïvanhov











